Cuando amé de verdad, comencé a liberarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo.
En un inicio mi razón llamó a esa actitud "egoísmo". Hoy la llama amor propio.
Creciendo comencé a irme. Las cosas fueron cambiando. "El pasado queda atrás" se volvió mi modus operandi.. Fría, rencorosa.
Hasta que desperté, y me dije: "Sensibilízate con las cosas verdaderas. Crece sin miedos. Sé esa niña determinada y atrevida. Sigue siendo la protagonista de tus versos, sé siempre tú". Y comencé a volver ... Renové mis historias, mis recuerdos, otras cosas. No era yo. Dicen que los recuerdos construyen a la persona, y me lo tomé tan a pecho, que no quería ser más ésta persona, mi persona. Hasta que me senté y me dije: vuelve a empezar, ya aprendiste, resististe. Y heredaste autenticidad.
C.
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