domingo, 4 de septiembre de 2011

Es que no me imagino no haberte tenido de abuelo. No imagino mis tardes de niña sin que juguemos ajedrez, canasta, continental, solitario... Y no es de tonta, es que no logro comprender cómo la autenticidad puede llenar de escencia pura cada espacio de tu ser. Eres mi primer posteo, mi primera risa, mi primera buena espina, mi primera elección para regalar un te quiero. Y es básicamente eso.. que tengo un abuelo que vale más que la fuente de Roma.  (Y enorgullece). 

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